Google+ La Gruta De Los Lienzos: Ares, Afrodita y Hefesto; el amante, la esposa y el marido

miércoles, 16 de mayo de 2007

Ares, Afrodita y Hefesto; el amante, la esposa y el marido

Joachem Wtewael - Venus en Mars verrast door Vulcanus

Mitología: grecolatina.

Protagonistas: Afrodita, Ares y Hefesto.
Personajes secundarios: Helios, Alectrión y toda la Corte Olímpica.
La historia: Hefesto, malhumorado y deforme, no era del agrado de Afrodita, a pesar de lo cual hubo de desposarse con él. Sin embargo, la frívola diosa de la belleza no tardaría en consolarse de su dolor en los brazos del aguerrido Ares, convertido desde ese momento en su amante oficial.

"Venus en Mars verrast door Vulcanus" de Joachem Wtewael

Se preguntarán ustedes cómo demonios acabó Hefesto, un señor malhumorado y deforme, desposando a la hermosa Afrodita, paradigma de la belleza y la frivolidad... La verdad es un suceso que aún no está muy claro.
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Algunos cuentan que Hefesto, resentido por el trato que su madre, Hera, le había brindado en su juventud (cuentan que lo arrojó al vacío para expulsarlo del Olimpo), decidió vengarse de ella. Para ello Hefesto elaboró un trono mágico que envió a Hera como regalo y en el que ésta quedó atrapada nada más sentarse. Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo y la liberase, pero él se negó. Tan tajante fue Hefesto que Dionisos, que gozaba de la confianza del herrero, se vio obligado a intervenir. Fue así que Hefesto, totalmente borracho, regresó al Olimpo, donde impuso severas condiciones para liberar a Hera, exigiendo, entre otras cosas, contraer matrimonio con la bella Afrodita.
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Si bien, otros afirman que la ocurrencia partió directamente de Zeus, quien concertó el matrimonio para así evitar peleas entre los dioses a causa de la tentadora belleza de Afrodita.
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Sin embargo, la hermosa y frívola Afrodita, que no se veía desposada con aquel dios malhumorado y deforme, no tardó en rebelarse contra su matrimonio; eso sí, a su manera, refugiándose entre los aguerridos brazos de Ares. Si bien, Hefesto no tardaría mucho en descubrirlos, propiciando uno de los episodios más sonados de la prensa rosa olímpica...
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Todo comenzó cuando Helios, dios sol, descubrió a AresAfrodita haciendo el amor en secreto en casa del propio Hefesto. Si bien, en una versión adulterada muy posterior se culpó del descuido a Alectrión, a quien dicen que Ares dejaba vigilando en la puerta, para que le avisase de la llegada de Helios. En esta versión, el joven se habría quedado dormido y Helios habría descubierto a los amantes, por lo que cuentan que Ares, furioso, habría transformado a Alectrión en un gallo, que nunca se olvida de anunciar la llegada del sol por la mañana.
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Sea como fuese, la consecuencia fue la misma: Helios alertó a Hefesto de la aventura, que enfureció y trazó un plan para atrapar a la pareja en pleno adulterio. Para eso, dispuso sobre la cama una sutil red de plata, casi invisible, con el poder de inmovilizar a cualquiera, incluyendo a los dioses. Así atrapó a  Ares y Afrodita en la siguiente ocasión, trayendo entonces a los demás dioses para que fuesen testigos del ultraje (si bien, las diosas no fueron por pudor). Todos se burlaron de ellos, lo que debió enfurecer aún más a Hefesto, que se mostró reacio a romper el hechizo de la red.
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Así, ante la negativa de Hefesto de liberar a los prisioneros, Poseidón le prometió que Ares pagaría desagravios, para lo que propuso incluso devolverle el excrex (la donación que hace un cónyuge a otro en consideración a sus prendas personales) de Afrodita. Si bien, Hefesto no accedió a la liberación de los amantes hasta que ambos prometieron que no volverían a repetir la experiencia. Por desgracia para el ultrajado marido, ambos escaparon tan pronto como levantó la red y, por supuesto, no se esforzaron mucho por mantener su promesa.

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Más imágenes: WisdomPortal.

4 comentarios:

  1. Dices:

    "Hace mucho que me aficioné a coleccionar belleza. Hace poco que me aficioné a compartirla. Sin embargo, si quieres saber algo de mi, tendrás que cruzar antes todos mis mares..."

    Te respondo:

    Ni se colecciona, ni se comparte. La belleza se sufre.

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  2. Cuando hablamos de la belleza paseamos por terrenos demasiado subjetivos, en los que tanto tu percecpción de la belleza como la mía propia pueden ser igualmente válidas.

    Imagino que cada cual experimentará la belleza a su manera. ¿Sufrirla? No sé. No sé si la belleza se sufre. Quizá. Ella es mi estandarte desde hace años. Y los estandartes suelen llevarse a la guerra, ergo...

    Quizá la expresión de "coleccionar belleza" no sea del todo acertada. Ahí te voy a dar la razón. Quizá debiera sustituirla por la de "coleccionar cosas hermosas"... Pero eso sería demasiado preciso. Y, no sé si lo sabes, pero a los poetas nos pierden las imprecisiones. Casi que la prefiero así, tal cual está, errónea, imprecisa, borrosa... lírica...

    Pero creo que sí que puedo dar fe de que la belleza puede compartirse. En realidad, no creo que el hecho de compartirla sea incompable con el sufrimiento o con el gozo de experimentarla, pues también los sentimientos pueden compartirse.

    Pero creo que todo se resume a lo que afirma el dicho popular: la belleza está en los ojos del que mira.

    ;)

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  3. se supone q hefesto se caso cn afrodita para q pudieran liberar a hera... pero tmb dicen q fue zeus quien arrojo a hefesto del olimpo y x eso se vengo....

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  4. Sí, esa es una de las versiones del extraño matrimonio entre Afrodita y Hefesto. Por eso preferí recogerlo en el post dedicado al dios del fuego, ya que en ese caso habría sido el que forzó el matrimonio. Otra hipótesis es que fuese Zeus el que amañó el matrimonio para que la belleza de Afrodita no causara problemas entre los dioses.

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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.