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Diógenes | G. A. Petrini |
Instalado en Atenas, vivió como un vagabundo, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja y que de día caminaba por las calles con una lámpara en la mano en busca de hombres honestos. Es muy retratado ha sido su encuentro con Alejandro Magno.
Diógenes de Sínope, también llamado Diógenes el Cínico, fue un filósofo griego perteneciente a la escuela cínica. Nació en Sinope alrededor del 412 a. C. y murió en Corinto en el 323 a. C. No legó a la posteridad ningún escrito.
Diógenes de Sínope fue exiliado de su ciudad natal y trasladado a Atenas, donde se convirtió en un discípulo de Antístenes, el más antiguo pupilo de Sócrates. Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja, en lugar de una casa, y que de día caminaba por las calles con una lámpara en la mano en busca de hombres honestos. Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él.
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Diógenes | J. W. Waterhouse |
Ocasionalmente estuvo en Corinto, donde continúo con la idea cínica de autosuficiencia: una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Según él, la virtud es el soberano bien. La ciencia, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades.
Muy retratado ha sido su encuentro con Alejandro Magno, quien de vuelta de su conquista de Atenas fue a visita a Diógenes para agasajarlo y demostrarle su admiración. Alejandro halló al filósofo junto al tonel en el que vivía y allí mismo le ofreció todo lo que tenía a su alcance: oro, posesiones, mujeres y todo tipo de bienes materiales, ante lo cual Diógenes contestó "Sólo una cosa quiero pediros, señor: que os hagáis a un lado, pues me estáis tapando el sol". Oyendo aquello se dice que emperador contestó: "Si no fuese Alejandro, quisiera ser Diógenes".
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